Son los valores más altos de la medición que proyecta diez años para atrás y representan 16 millones de pobres y 3,6 millones de indigentes. La cifra total incluye 7 millones de niños en la pobreza. «La acumulación de fracasos no nos dan muchas más chances», señaló Agustín Salvia, director del Observatorio.

 

Con respecto al año pasado, la cantidad de pobres aumentó 7,2 puntos y 12,6 con respecto a 2017.

 

«Las reiteradas devaluaciones, el aumento de la inflación, el estancamiento, el aumento del desempleo y las medidas de ajustes acordadas con el FMI explican el deterioro. En este contexto, la evolución de los ingresos laborales y no laborales de los hogares de sectores medios bajos quedaron por debajo de los aumentos que experimentaron los precios de bienes y servicios de consumo básico. Lo cual explica el fuerte aumento de la pobreza», se lee en el informe que presentó el director del Observatorio, Agustín Salvia.

El informe alerta sobre el aumento preocupante de la indigencia, sobre todo en los niños y jóvenes entre 0 y 17 años: en el tercer trimestre de este año la tasa asciende al 14,8%. En tanto, la pobreza en este grupo etario llegó al 59,9%Son 7 millones de niños.

 

 

A la hora de explicar el fenómeno, el informe asegura que las políticas sociales durante el último período «fueron insuficientes para revertir los niveles de pobreza estructural».

«Aunque se expanda la economía vinculada al sector externo (condición necesaria para un crecimiento sostenible), no tendrán lugar ‘derrames’ hacia los sectores menos dinámicos si no hay políticas activas redistributivas y de desarrollo productivo local-regional hacia el sector informal y el mercado interno», agregó Salvia.

«Necesitamos invertir en nuevas formas de trabajo. Necesitamos invertir capital humano en los más pobres. No hay que ver solamente cómo desarrollamos Vaca Muerta, que es fundamenta, pero no es suficiente. Eso solo generaría mayor desigualdad».

En cuanto a los focos de pobreza por regiones, el conurbano bonaerense es por lejos el peor: el 51,1% de las personas que viven allí son pobres. Más abajo está el «resto urbano» con 38,6% de pobres y CABA con 37,4%.

 

La UCA además de medir la pobreza por ingresos (es decir, el dinero con el que cuentan las personas para adquirir los bienes y servicios básicos) hace una medición contemplando las carencias estructurales.

El 69% de la población tiene al menos una de esas carencias (acceso a la alimentación y la salud, a servicios básicos de la vivienda, a una vivienda digna, a un medio ambiente saludable, a la educación y al empleo y la seguridad social) y el 38,5% más de tres.

Algunos datos:

  • En 2019 el 32,2% de las personas experimentaron carencias en el área de salud y alimentación. Es un incremento de 4 puntos con respecto al año pasado.
  • El 33,5% tuvo dificultades para acceder a los servicios básicos (agua corriente, cloacas, energía). Es un indicador que mejoró consistentemente desde 2016 cuando superaba el 40%.
  • El 27,2% no tiene una vivienda digna. Este indicador se mantuvo prácticamente constante en los últimos años

Según explicó Salvia, habría que esperar 25 años de crecimiento del PBI al 3% anual para bajar la pobreza al 20%, es decir a la mitad de lo que está ahora.

Sobre el final, el informe, aporta sugerencias para salir de la trampa de la pobreza estructural que se mantiene constante en un mínimo de 25% hace décadas. «Al presidente electo le ha parecido interesante nuestra propuesta, pero no depende de nosotros su aplicación», dijo Salvia, que destacó durante toda la exposición la independencia del Observatorio. «Siempre vamos a mantener una sana y adecuada distancia con los gobiernos para seguir evaluando y monitoreando».

Las propuestas más urgente son:

  • Atender de manera prioritaria la inseguridad alimentaria y la mal nutrición a través de tarjetas alimentarias-sanitarias saludables y servicios escolares y comunitarios.
  • Promoción de la producción, acopio y comercialización local y regional (pequeños y medianos productores) de alimentos saludables a escuelas, hospitales, centros de salud, comedores, ferias y mercados
  • Incorporar un nuevo programa que asista a los hogares más pobres con $6000 mensuales para ayudarlos a salir de la indigencia
  • Crear un programa de empleo mínimo social garantizado con salario mínimo y afiliación a la seguridad social para el desarrollo de tareas reconstrucción comunitaria, recuperación ambiental, servicios de cuidado y recreación social para poblaciones de riesgo

FUENTE: A24